martes, 17 de abril de 2018

Video-reseña: Un Lugar En Silencio


Cine Barato: Yo Soy Simón


Puede que esté en un error, pero pienso que una buena película puede ser valorada por cualquier tipo de público PERO también hay que reconocer que en ocasiones el público objetivo que pretende alcanzar una producción es tan, pero tan especifico, que no podrá ofrecer nada a quienes no se encuentran dentro del grupo que se pretende alcanzar, como es el caso de Yo Soy Simón, un drama adolecente que, fuera de tener a un protagonista gay, es igual que otras tantas películas sobre dramas escolares.
En Yo Soy Simón veremos los problemas a los que se enfrenta un joven lidiando con sus preferencias sexuales. Simón Spire (Nick Robinson) es el típico estudiante de preparatoria, sin nada que lo haga resaltar del resto de sus compañeros o amigos, excepto por el hecho de que guarda un secreto: es gay. Sin saber cómo lidiar con su propia sexualidad, Simón entabla una amistad con un desconocido mediante correo electrónico, alguien que también es gay, lo mantiene en secreto y que, probablemente, sea un compañero de escuela de Simón. Mediante el intercambio de mensajes, tanto Simón como su misterioso amigo se ayudaran el uno al otro a crecer como individuos y aceptarse a sí mismos.
La trama principal en Yo Soy Simón bien podría ser una subtrama secundaría en cualquier otra película sobre drama estudiantil. El hecho de se le dé protagonismo a un personaje gay y se enfoque en sus dificultades resulta ser un buen enfoque, sobre todo con eso de ser incluyente y todo eso “políticamente correcto”, pero no lo suficiente como para darnos una historia verdaderamente interesante. Malentendidos, triángulos amorosos, chismes de escuela y maestros que intentan conectarse con “la chavisa”, todo lo tenemos en está película, pero estos son los mismos elementos que vemos en tantas otras producciones similares y la película no hace nada realmente nuevo o interesante con ninguno de estos conceptos.
Aunque la película se inclina mucho más al drama, también nos ofrece una buena dosis de “comedia”, una que muy pocas veces resulta graciosa. El problema con el humor es que la mayoría de este se siente forzado, como si un guionista cincuentón estuviera tratando de imitar la forma de hablar y actuar de los “chicos en onda” actuales, haciendo un trabajo bastante lastimero en su intento, esto hace que los diálogos se sientan poco naturales, restándole credibilidad tanto a la historia como a los propios personajes de la misma.
Es evidente que la película tiene buenas intenciones al trata de manejar de manera divertida un tema delicado, pero la forma en que lo hace resulta extraña en ocasiones. En momentos la producción hace mofa de los estereotipos relacionados con la homosexualidad, solo para al siguiente decirnos que estos clichés son “malos” y unos cuantos segundos después decirnos que estos estereotipos existen por una razón.  La película parece no poder decidir si debe exaltar, denunciar o burlarse de los clichés relacionados con la homosexualidad, lo cual creo que puede dar como resultado un mensaje algo confuso para el público que se está intentado alcanzar.
Llámenme insensible, retrograda, intolerante o todas las anteriores, pero no encontré nada verdaderamente interesante en Yo Soy Simón. Como ya dije, la película tiene buenas intenciones y pienso que sí lograra entretener y hasta conmover a aquellos a quienes va dirigida la producción, es decir, preparatorianos típicos que tienen que lidiar con su propio drama escolar todos los días, pero para un viejito amargado y misantrópico como yo, no podría importarme menos este tipo de película ni aunque lo intentara. El drama es demasiado común y sin chiste, la comedia muy pocas veces funciona, el romance es demasiado meloso para mi gusto y el mensaje de aceptación y tolerancia, aunque bien intencionado, se siente grotescamente condescendiente y simplón. Yo Soy Simón es como un libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, “literatura” barata y sin gracia pero con intenciones de ayudar a su público. Puede que Yo Soy Simón sea útil para un adolecente confundido y desesperado por encontrar una dirección en su vida, y si este tipo de cosas les llama la atención, no duden en darle una oportunidad a esta película, pero en mi caso, muy literalmente “estoy demasiado viejo para estas cosas”.

Yo Soy Simón: 2/5. Meh.

 
 
 
 
 
 
 
 
Mejor que: Ciudades de Papel (2015), El Espacio Entre Nosotros (2017)
No tan buena como: Bajo la Misma Estrella (2014), Secreto en la Montaña (2005), Llámame por Tu Nombre (2017)

domingo, 15 de abril de 2018

Cine Barato: Un Lugar en Silencio


 
Puede resultar una visión demasiado extrema, pero últimamente parece que al hablar de películas de terror solo hay dos opciones: O se es una de tantas producciones que no aportan nada interesante o se nos da una propuesta sumamente atractiva que puede llamar la atención de todo tipo de público, sean fans del horror o no; esta segunda opción la que se nos presenta con Un Lugar en Silencio.
En Un Lugar en Silencio veremos las dificultades por las que pasa una familia al tratar de sobrevivir a una presencia hostil que los asecha. Normalmente les daría más de talles sobre la trama, pero esta es una de esas películas que logra sorprenderte más gratamente entre menos sepas sobre ella.
Aunque una de las revelaciones más importante de la trama se da en los primeros cinco minutos, tengo que advertirles que no puedo hablar de esta película sin dar algunos spoilers significativos, así que sigan leyendo bajo su propio riesgo, pero si no quieren que les arruine la sorpresa, me adelantaré un poco al orden usual y les diré que Un Lugar en Silencio es un 4/5. Muy buena. Vean la si tienen la oportunidad.
Ahora, voy a intentar no arruinar nada, pero no les voy garantizar que pueda evitar spoilers.
La cinta hace un espléndido trabajo en mostrarnos el mundo en el que se desarrolla la historia, así como las propias dinámicas que existen entre todos los personajes, todo esto en un tiempo bastante corto, lo cual no solo es bastante admirable sino que también resulta sorprendente considerando que esto se logra prácticamente siendo una película muda… en teoría. La primera escena es prácticamente un cortometraje de terror que funciona muy bien por su propia cuenta, algo que parece sacado de La Dimensión Desconocida o cualquier otro programa de misterio/terror/horror que se puedan imaginar, y el hecho de que algo tan bien planteado sólo sea el punto de partida para darnos una narrativa más amplia resulta impresionante en mi opinión.
El misterio que se nos presenta engancha inmediatamente al espectador, y la revelación al final de esta primera secuencia, aunque resulta lógica dentro de una “típica” película de terror, no deja de ser una grata sorpresa. La historia no se avergüenza de ser una película de monstruos, al contrario, hace todo lo posible por integrar a sus antagonistas como una legitima amenaza para los personajes desde el comienzo, mostrándonos como la presencia de estas creaturas no solamente afectan a nuestros protagonistas sino a todo el mundo en general, esto, de nuevo, con un uso mínimo de dialogo, dejando que la propia cinematografía, fotografía y las actuaciones de los personajes nos revelen todo lo que necesitamos saber. Una de las reglas más importantes del cine es “no digas, muestra”, es decir que no hagas que tus personajes hablen todo el tiempo explicando lo que sucede, sino que dejes que las acciones de los protagonista hablen por si solas, algo que Un Lugar en Silencio logra hacer prácticamente todo el tiempo.
A pesar de que la película se toma su tiempo para crear su atmosfera de suspenso y terror, la tensión es una constante que nunca se pierde, ni en los momentos más “tranquilos” de la historia, ni en las ya más típicas escenas que involucran a una víctima escondiéndose de un poderoso agresor. Otro punto sobresaliente es que la trama no se limita a mostrarnos las comunes escenas de persecución entre un cazador y su presa, sino que también nos deja ver como los personajes interactúan entre si, dándonos escenas que resultan verdaderamente dramáticas y hasta emotivas, teniendo como trasfondo la trama principal de ser una “película de monstruos”.
Tal vez resulta demasiado obvio, pero cabe aclarar que disfrute mucho de Un Lugar en Silencio. Unos cuantos aspectos técnicos son los que evitan que pueda darle una calificación perfecta, por ejemplo el hecho de que los efectos visuales relacionados con los antagonistas no resulten muy buenos que digamos, pero incluso este tipo de detalles no cambian el hecho de que la historia es envolvente de principio a fin, además de que el diseño de los monstruos, aunque no del todo original, resultan bastante interesantes y sobretodo funcionales para la historia que se nos está contando. Tal vez sea demasiado pronto para decirlo, o tal vez lo que va del año ha sido tan decepcionante en cuanto a terror que eso haga resaltar a esta producción aún más, pero me atrevería a decir que Un Lugar en Silencio es al 2018 lo que ¡Huye! fue para el 2017. Sean fans del terror o no, Un Lugar en Silencio es una película que vale la pena ver.

Un Lugar en Silencio: 4/5. Muy Buena.

Mejor que: Señales (2002), La Guerra de los Mundos (2005), El Fin de los Tiempos (2008), La Niebla (2007). Esas comparaciones pueden sonar un tanto extrañas, pero Un Lugar en Silencio toma uno que otro elemento similar dentro de esas películas y logra darle un giro propio e interesante.
No tan buena como: ¡Huye! (2017), Viene de Noches (2017). Aunque tomen en cuenta que soy la única persona que conozco a la que le gusto Viene de Noche, así que interpreten esa comparación como ustedes gusten.

lunes, 9 de abril de 2018

Video-reseña: El Gran Huracán Categoría 5

Cine Barato: Mazinger Z: Infinity


 
Hora de hacer enojar a los fans de los monitos chinos. Gundam: Telenovela para vender muñequitos. Evangelion: Pinche anime pretensioso y mamón. Voltron: Serie para furrys de closet. No, si quieren ver una BUENA serie de robots gigantes, aquí está su pinche padre: Mazinger Z. Estoy bromeando, por supuesto (excepto con lo de Evangelion), pero la importancia de Mazinger en la animación japonés es muy grande, aunque el concepto es bastante viejo y, hay que aceptarlo, no ha envejecido muy bien con los años, resulta interesante poder ver en la pantalla grande una nueva entrega de esta histórica franquicia con Mazinger Z: Infinity.
En Mazinger Z: Infinity veremos el regreso de uno de los robots gigantes más famosos del mundo del anime. Han pasado varios años desde que terminó la guerra contra el malvado Doctor Hell y el mundo se encuentra en paz, sin embargo, cuando un misterioso robot gigante es descubierto cerca del monte Fuji, un gran ejército de monstruos robóticos gigantes aparece, lo cual pondrá al mundo entero en peligro. Con la situación empeorando a cada minuto, el intrépido Koji Kabuto deberá regresa y pilotar una vez más al poderoso Mazinger Z.
Aunque la historia en Infinity es auto contenida, al tratarse de una continuación directa de la franquicia, se hace referencia a personajes y hechos ocurridos en la serie animada, lo cual puede causar confusión para aquellos cuyo primer acercamiento a esta saga se da mediante esta película. La cinta intenta explicarnos rápidamente la importancia de cada personaje y sus historias previas, algo que se logra alcanzar solo parcialmente, ya que muchas cosas parecerán no tener sentido a menos que ya se conozca de antemano la serie. Esto no afecta a la trama principal de la película, pero indudablemente hace que varios detalles secundarios sean difíciles de comprender.
El tono de la historia puede llegar a ser muy variado, tal vez demasiado. La atracción principal es ver a un montón de robots gigantes peleando entre sí, claro está, algo que la película nos da constantemente, pero el tono en ocasiones se siente demasiado dramático. Parece que en momentos estamos viendo una telenovela exageradamente melodramática, al siguiente vemos comedia sumamente infantil y ridícula (como un robot peleando a balonazo), y al siguiente vemos peleas exageradas típicas de cualquier anime de acción. Sí soy completamente franco, este constante cambio de tono me molestaría si no fuera porque, al ser un fan de esta serie desde mi infancia, me es inevitable ver la producción con mucha nostalgia, y aunque puedo entender que el cambio constante de tono puede no ser del agrado de todos, en mi opinión esto le da cierto encanto infantil, pero de nuevo, esto no es más que mi propia nostalgia hablando.
Un detalle que no es muy de mi agrado es que la cinta, en un intento de “modernizar” su propio concepto, utiliza muchos clichés del anime contemporáneo, y aunque algunos de ellos sí resultan divertidos, otros tantos no hacen más que complicar innecesariamente las cosas. Ecología, fuentes de energía renovable, los mismos horrores de la guerra y hasta teorías de física cuántica se tocan dentro del filme, y aunque nunca se profundiza en la mayoría de ellos, muchos de estos conceptos se sienten fuera de lugar en una película de robots gigantes que parecen juguetes peleando unos contra otros.
A final de cuentas creo que Mazinger Z: Infinity encuentra un buen balance a la hora de entretener a los fans de la serie y al mismo tiempo llamar la atención de aquellos que se topan con sus personajes por primera vez. Hay que ser claros, la cinta será mucho más entretenida para aquellos que ya conocemos la franquicia, es como reencontrarse con un amigo al que no hemos visto en muchos años y platicar sobre “los viejos tiempos”. Para aquellos cuyo primer acercamiento a Mazinger es esta película, puede que muchos conceptos les parezcan anticuados (sobre todo el diseño de personajes), pero de igual manera resulta un viaje entretenido, tal vez no tan profundo o innovador como la misma película quiere hacernos pensar, pero al final no deja de ser una experiencia entretenida tanto para propios como extraños.

Mazinger Z: Infinity: 3/5. Buena.
 
 
 
 
 
 
Mejor que: Titanes del Pacífico: La Insurrección (2018)
No tan buena como: Titanes del Pacífico (2013) Yu-Gi-Oh! El Lado Oscuro de las Dimensiones (2016). Esa última en cuanto películas que son continuaciones a series de anime