Puede que
esté en un error, pero pienso que una buena película puede ser valorada por
cualquier tipo de público PERO también hay que reconocer que en ocasiones el público
objetivo que pretende alcanzar una producción es tan, pero tan especifico, que
no podrá ofrecer nada a quienes no se encuentran dentro del grupo que se
pretende alcanzar, como es el caso de Yo
Soy Simón, un drama adolecente que, fuera de tener a un protagonista gay,
es igual que otras tantas películas sobre dramas escolares.
En Yo Soy Simón veremos los problemas a los
que se enfrenta un joven lidiando con sus preferencias sexuales. Simón Spire
(Nick Robinson) es el típico estudiante de preparatoria, sin nada que lo haga
resaltar del resto de sus compañeros o amigos, excepto por el hecho de que
guarda un secreto: es gay. Sin saber cómo lidiar con su propia sexualidad,
Simón entabla una amistad con un desconocido mediante correo electrónico,
alguien que también es gay, lo mantiene en secreto y que, probablemente, sea un
compañero de escuela de Simón. Mediante el intercambio de mensajes, tanto Simón
como su misterioso amigo se ayudaran el uno al otro a crecer como individuos y
aceptarse a sí mismos.
La trama
principal en Yo Soy Simón bien podría
ser una subtrama secundaría en cualquier otra película sobre drama estudiantil.
El hecho de se le dé protagonismo a un personaje gay y se enfoque en sus
dificultades resulta ser un buen enfoque, sobre todo con eso de ser incluyente
y todo eso “políticamente correcto”, pero no lo suficiente como para darnos una
historia verdaderamente interesante. Malentendidos, triángulos amorosos,
chismes de escuela y maestros que intentan conectarse con “la chavisa”, todo lo
tenemos en está película, pero estos son los mismos elementos que vemos en
tantas otras producciones similares y la película no hace nada realmente nuevo
o interesante con ninguno de estos conceptos.
Aunque la película
se inclina mucho más al drama, también nos ofrece una buena dosis de “comedia”,
una que muy pocas veces resulta graciosa. El problema con el humor es que la mayoría
de este se siente forzado, como si un guionista cincuentón estuviera tratando
de imitar la forma de hablar y actuar de los “chicos en onda” actuales,
haciendo un trabajo bastante lastimero en su intento, esto hace que los diálogos
se sientan poco naturales, restándole credibilidad tanto a la historia como a
los propios personajes de la misma.
Es evidente
que la película tiene buenas intenciones al trata de manejar de manera divertida
un tema delicado, pero la forma en que lo hace resulta extraña en ocasiones. En
momentos la producción hace mofa de los estereotipos relacionados con la
homosexualidad, solo para al siguiente decirnos que estos clichés son “malos” y
unos cuantos segundos después decirnos que estos estereotipos existen por una razón.
La película parece no poder decidir si
debe exaltar, denunciar o burlarse de los clichés relacionados con la
homosexualidad, lo cual creo que puede dar como resultado un mensaje algo
confuso para el público que se está intentado alcanzar.
Llámenme
insensible, retrograda, intolerante o todas las anteriores, pero no encontré nada
verdaderamente interesante en Yo Soy
Simón. Como ya dije, la película tiene buenas intenciones y pienso que sí
lograra entretener y hasta conmover a aquellos a quienes va dirigida la producción,
es decir, preparatorianos típicos que tienen que lidiar con su propio drama
escolar todos los días, pero para un viejito amargado y misantrópico como yo,
no podría importarme menos este tipo de película ni aunque lo intentara. El
drama es demasiado común y sin chiste, la comedia muy pocas veces funciona, el
romance es demasiado meloso para mi gusto y el mensaje de aceptación y
tolerancia, aunque bien intencionado, se siente grotescamente condescendiente y
simplón. Yo Soy Simón es como un
libro de Carlos Cuauhtémoc Sánchez, “literatura” barata y sin gracia pero con intenciones
de ayudar a su público. Puede que Yo Soy
Simón sea útil para un adolecente confundido y desesperado por encontrar
una dirección en su vida, y si este tipo de cosas les llama la atención, no
duden en darle una oportunidad a esta película, pero en mi caso, muy literalmente
“estoy demasiado viejo para estas cosas”.
Yo Soy
Simón: 2/5. Meh.

Mejor que: Ciudades
de Papel (2015), El Espacio Entre Nosotros (2017)
No tan buena
como: Bajo la Misma Estrella (2014), Secreto en la Montaña (2005), Llámame por
Tu Nombre (2017)
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